Interludio musical: Ella (Bebe)
miércoles, 10 de septiembre de 2008
sábado, 23 de agosto de 2008
EPIGRAMA
Los epigramas de Ernesto Cardenal cautivan con facilidad. El poeta nicaragüense nos habla con un lenguaje sencillo, claro y urbano. Sus textos contienen una cuota mordaz que impresiona y aseguran una lectura fluida e intensa, de esas que merecen un buen sofá y una taza de café bien cargado.
Sus poemas giran en torno al amor y la política, factores que de la mano mueven y cambian el mundo cuando se lucha por éstos con pasión e ímpetu: “Me contaron que estabas enamorada de otro/ y entonces me fui a mi cuarto/ y escribí ese artículo contra el Gobierno/ por el que estoy preso.”
¿Quién no ha tenido un amor que con el tiempo se ha transformado en una cadena perpetua?
Manifiesta con prestancia sentimientos e ideas, las que provocan que el lector se funda en su escritura. Es capaz de hacernos sentir que alguno de sus versos tienen relación con nuestras vidas; nos invita a reflexionar sobre nuestros amores y desamores, a hacer una remembranza y sentirnos los protagonistas de una de sus historias.
Al leerlos dan ganas de dedicar más de algún epigrama a más de algún miserable que nos dejó y no nos supo valorar: “Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:/ yo porque tú eras lo que yo más amaba/ y tú porque yo era el que te amaba más./ Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:/ porque yo podré amar a otras como te amaba a ti/ pero a ti no te amarán como te amaba yo.”
Cada verso contiene implícito una imagen clara y perfecta que permite introducirse sin dificultad en las estrofas, incluso aquel que dice “Tú ni siquiera mereces un epigrama”.
Cardenal es uno de esos poetas comprometidos con el hombre y la humanidad; sus escritos nos indican que él es un ejemplo de lucha y que la poesía, así como las revoluciones, sí pueden transformar el mundo. Al leer sus epigramas más me convenzo que las palabras tienen el poder de hacernos sentir vivos.
Sus poemas giran en torno al amor y la política, factores que de la mano mueven y cambian el mundo cuando se lucha por éstos con pasión e ímpetu: “Me contaron que estabas enamorada de otro/ y entonces me fui a mi cuarto/ y escribí ese artículo contra el Gobierno/ por el que estoy preso.”
¿Quién no ha tenido un amor que con el tiempo se ha transformado en una cadena perpetua?
Manifiesta con prestancia sentimientos e ideas, las que provocan que el lector se funda en su escritura. Es capaz de hacernos sentir que alguno de sus versos tienen relación con nuestras vidas; nos invita a reflexionar sobre nuestros amores y desamores, a hacer una remembranza y sentirnos los protagonistas de una de sus historias.
Al leerlos dan ganas de dedicar más de algún epigrama a más de algún miserable que nos dejó y no nos supo valorar: “Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:/ yo porque tú eras lo que yo más amaba/ y tú porque yo era el que te amaba más./ Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:/ porque yo podré amar a otras como te amaba a ti/ pero a ti no te amarán como te amaba yo.”
Cada verso contiene implícito una imagen clara y perfecta que permite introducirse sin dificultad en las estrofas, incluso aquel que dice “Tú ni siquiera mereces un epigrama”.
Cardenal es uno de esos poetas comprometidos con el hombre y la humanidad; sus escritos nos indican que él es un ejemplo de lucha y que la poesía, así como las revoluciones, sí pueden transformar el mundo. Al leer sus epigramas más me convenzo que las palabras tienen el poder de hacernos sentir vivos.
sábado, 7 de junio de 2008
PERDIDA
Caminé un par de horas y dibujé tumbas en el aire; descansé en un paradero como si esperase a alguien... nada pasó, sólo una lágrima y un ramillete de angustia.
Si no hubiese sido por el viento, tal vez aún estaría ahí; inmóvil en aquel lugar...
La gente pasaba y se sentaba a mi lado, develaban sus más íntimos secretos como si yo no pudiese escuchar... todos corrieron en busca de la maldita micro que tardó tanto en pasar... no me subí... creo que ni siquiera había pensado en hacerlo.
Volví a caminar, supuestamente con un rumbo claro. Pensé y me critiqué tanto que opté por dejar de hacerlo... comencé a contar cada uno de mis pasos... estaba concentrada; seguí mi incierto camino (él que hasta ayer, era MI camino)...
Creo que iba en el paso 34 o 43 cuando un bocinazo arrunió mi juego, me puso histérica y nuevamente quedé inmóvil por un rato.
Llegué hasta aquí... estaba temblando, tenía miedo...
Tantas cosas pasaban por mi estúpida mente que ya ni siquiera me acuerdo; abrí la puerta (me tardé en dar vuelta la llave), no quería ver... entré, no vi nada ni a nadie.
De pronto recordé que era el sexto día del sexto mes... y quise vivir en un sexto piso para desaparecer en seis pedazos... tal cual como tú me lo deseaste...
Si no hubiese sido por el viento, tal vez aún estaría ahí; inmóvil en aquel lugar...
La gente pasaba y se sentaba a mi lado, develaban sus más íntimos secretos como si yo no pudiese escuchar... todos corrieron en busca de la maldita micro que tardó tanto en pasar... no me subí... creo que ni siquiera había pensado en hacerlo.
Volví a caminar, supuestamente con un rumbo claro. Pensé y me critiqué tanto que opté por dejar de hacerlo... comencé a contar cada uno de mis pasos... estaba concentrada; seguí mi incierto camino (él que hasta ayer, era MI camino)...
Creo que iba en el paso 34 o 43 cuando un bocinazo arrunió mi juego, me puso histérica y nuevamente quedé inmóvil por un rato.
Llegué hasta aquí... estaba temblando, tenía miedo...
Tantas cosas pasaban por mi estúpida mente que ya ni siquiera me acuerdo; abrí la puerta (me tardé en dar vuelta la llave), no quería ver... entré, no vi nada ni a nadie.
De pronto recordé que era el sexto día del sexto mes... y quise vivir en un sexto piso para desaparecer en seis pedazos... tal cual como tú me lo deseaste...
lunes, 21 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
miércoles, 19 de marzo de 2008
Ella
Ella se cansó de mendigar cariño y de sonreír a cambio de una cruel caricia, de sentarse en las piernas de un desconocido y embriagarlo hasta que la invitaran a casa.
Eliminó de su vida los lápices labiales y los perfumes baratos con etiqueta dorada; le hostigaron las minifaldas y las pantys con encaje.
Se aburrió de pararse todos los jueves en esa esquina innombrable y de recibir dinero a cambio de un beso.
domingo, 17 de febrero de 2008
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